El boxeo tiene muchos estilos: fajador, técnico, golpeador, defensivo, contraofensivo, etc. y cuenta con un nutrido bagaje de técnicas, cuyo aprendizaje y perfeccionamiento demanda muchas horas de trabajo en el gimnasio.
Estas técnicas están orientadas tanto a protegerse como a desplazarse dentro del ring y a ejecutar cada uno de los golpes, asumiendo en general que es indispensable el aprendizaje de una buena técnica si realmente se desea progresar en el entrenamiento y se quiere brindar un buen espectáculo.
En general, se empieza por aprender la posición de "guardia básica", lo cual implica saber pararse perfectamente bien, con el pie izquierdo delante y el derecho un poco retrasado y abierto (para diestros). El mantener lo más posible una buena postura de pies es indispensable por el equilibrio y apoyo que esto representa.
La posición del torso debe adoptarse sumiendo el estómago y encorvándose ligeramente, con la mano izquierda al nivel de los pómulos y la derecha a la altura del mentón. La mano izquierda quedará más adelantada que la derecha (se procura arduamente no bajar las manos por ser una defensa principal y de protección versátil), con los codos un poco cerrados para proteger el estómago y desde ahí moverlos para proteger los riñones y el hígado. Finalmente, el hombro que queda adelantado siempre deberá estar más levantado protegiendo la barbilla, que queda casi pegada al mismo.
Para caminar o desplazarse, los pies no deben estar juntos, cruzados o en linea recta, pues el pie derecho es el de apoyo y si se juntan o posicionan mal se pierde el equilibrio. El desplazamiento debe hacerse sobre las puntas de los pies.
Para avanzar, primero se adelanta el pie izquierdo y luego el derecho, siempre sin juntarlos. Para retroceder, hay que hacerlo a la inversa: primero se mueve el pie derecho y luego el izquierdo -siempre para boxeadores diestros. Para el desplazamiento lateral: hacia la derecha, primero el derecho y hacia la izquierda primero el izquierdo, siempre sin juntar los pies.
Los golpes son dirigidos hacia el cuerpo, el rostro y la cabeza del rival. Se clasifican, según la trayectoria que recorre el brazo, en rectos o curvos y a su vez pueden ser ascendentes, descendentes o paralelos al suelo.
Cada golpe tiene su nombre y básicamente son:
Su efectividad al momento del impacto depende de la coordinación de todos los músculos y huesos del cuerpo que intervienen en su ejecución, de la velocidad del púgil y de la traslación del peso hacia el puño que está golpeando. Por ejemplo, el directo o "cross" debe ser dirigido hacia el mentón del oponente, girando la punta del pie hacia dentro según sea la mano con que se tira (derecha con derecha e izquierda con izquierda), girando la cintura, la espalda y metiendo el hombro (las indicaciones cambian para los zurdos).